Contexto histórico
Tras la pérdida de las últimas colonias, el país se sumergió en una profunda crisis nacional que causó cambios económicos, políticos e intelectuales. Se sumó el debate sobre “el problema femenino”. Inmersa en una corriente antifeminista que utilizaba el determinismo biológico para justificar la desigualdad de los sexos y señalar la debilidad del género femenino, la sociedad y sus estamentos más tradicionalistas pretendía frenar la aparición de una nueva mujer.
Es en este contexto en el que aparecen los movimientos feministas y sufragistas, impulsado por aquellas que toman conciencia de su capacidad intelectual y deciden no aceptar nuevamente un papel de sumisión. La participación en la vida pública, el acceso a la educación generan mujeres cosmopolitas, independientes, creativas.El proceso se consolida con la proclamación de la Segunda República en 1931.
La mujer no solo refleja su modernidad en su aspecto físico y su modo de vestir, sino que tiene vocación profesional, formación cultural, conciencia política y aplaude los avances tecnológicos y sociales. Las Sin Sombrero, deudoras de la incorporación al mundo laboral y político que habían protagonizado las mujeres de la Generación del 14 , se presentan ante la sociedad y conquistan también el mundo artístico.
La Guerra Civil truncará este camino y su desenlace supondrá un brutal retroceso respecto a los avances obtenidos en décadas anteriores. Los largos exilios fueron la tónica general de estas mujeres. Las que se quedaron en España sufrieron represalias que comprendían la cárcel y, en muchos casos, el silencio intelectual, que se conseguía matándolas en la mayoría de los casos.
Es en este contexto en el que aparecen los movimientos feministas y sufragistas, impulsado por aquellas que toman conciencia de su capacidad intelectual y deciden no aceptar nuevamente un papel de sumisión. La participación en la vida pública, el acceso a la educación generan mujeres cosmopolitas, independientes, creativas.El proceso se consolida con la proclamación de la Segunda República en 1931.
La mujer no solo refleja su modernidad en su aspecto físico y su modo de vestir, sino que tiene vocación profesional, formación cultural, conciencia política y aplaude los avances tecnológicos y sociales. Las Sin Sombrero, deudoras de la incorporación al mundo laboral y político que habían protagonizado las mujeres de la Generación del 14 , se presentan ante la sociedad y conquistan también el mundo artístico.
La Guerra Civil truncará este camino y su desenlace supondrá un brutal retroceso respecto a los avances obtenidos en décadas anteriores. Los largos exilios fueron la tónica general de estas mujeres. Las que se quedaron en España sufrieron represalias que comprendían la cárcel y, en muchos casos, el silencio intelectual, que se conseguía matándolas en la mayoría de los casos.
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